Como cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía refractiva no está completamente exenta de riesgos.
Afortunadamente, las complicaciones graves son extraordinariamente poco frecuentes.
La complicación potencial más importante es la infección ocular.
Por este motivo todas las intervenciones se realizan en un entorno quirúrgico con estrictos protocolos de esterilidad, asepsia y antisepsia, además de utilizar tratamiento antibiótico preventivo.
La selección adecuada del paciente, la experiencia del equipo quirúrgico y el seguimiento postoperatorio permiten que estas cirugías presenten actualmente unos niveles de seguridad extraordinariamente elevados.


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