Cataratas
Cataratas
Problemas de visión
¿Qué son las cataratas?
Las cataratas son la pérdida progresiva de transparencia del cristalino, la lente natural del ojo situada detrás del iris y responsable de enfocar las imágenes sobre la retina. En condiciones normales, el cristalino es completamente transparente y flexible, lo que permite ajustar el enfoque a distintas distancias. Cuando aparecen las cataratas, este tejido se vuelve opaco, dificultando el paso de la luz y provocando una disminución progresiva de la visión.
Se trata de un proceso muy frecuente asociado al envejecimiento ocular. Sin embargo, también puede aparecer de forma precoz en pacientes jóvenes debido a traumatismos, inflamaciones oculares, uso prolongado de corticoides, enfermedades sistémicas o predisposición genética. La evolución es habitualmente lenta y progresiva, aunque con variabilidad importante entre pacientes.

Síntomas
Las cataratas producen una pérdida progresiva de la calidad visual. Los pacientes suelen describirlo como visión borrosa o “empañada”, como si observaran a través de un cristal sucio o nublado.
Con el avance de la opacidad, aparecen síntomas como deslumbramientos intensos, especialmente en conducción nocturna, mayor sensibilidad a la luz, pérdida de nitidez en los contrastes y dificultad para distinguir colores con claridad. También es frecuente la necesidad de cambios frecuentes en la graduación de las gafas, especialmente en fases iniciales.
En fases más avanzadas, la reducción de la visión puede interferir de forma significativa en actividades cotidianas como la lectura, la conducción, la visión de pantallas o el reconocimiento facial. Este impacto funcional es el principal motivo para indicar el tratamiento quirúrgico.
Diagnóstico
El diagnóstico de las cataratas se realiza mediante una exploración oftalmológica completa que incluye el estudio del cristalino con lámpara de hendidura, la evaluación de la agudeza visual y el análisis del fondo de ojo.
Además, en el contexto prequirúrgico, se realizan pruebas complementarias como la biometría ocular de alta precisión para calcular la potencia de la lente intraocular, así como topografía corneal para evaluar la forma de la córnea y detectar astigmatismos asociados.
No existe ningún tratamiento farmacológico capaz de curar las cataratas. El tratamiento quirúrgico es la única opción para eliminarlas
Catarata y glaucoma
¿Qué pasa si tengo catarata y glaucoma?
En muchos casos, cuando un paciente que va a operarse de cataratas está en tratamiento de un glaucoma relativamente controlado (con uno o dos colirios), es posible aprovechar la misma intervención para tratar ambas patologías a la vez.
Mediante la cirugía mínimamente invasiva de glaucoma (MIGS), realizada en el mismo procedimiento quirúrgico que la cirugía de cataratas, conseguimos un mejor control de la presión intraocular y podemos reducir el número de colirios necesarios, e incluso prescindir de ellos por completo durante una temporada prolongada.
De esta forma, aprovechamos la propia cirugía de cataratas para mejorar también el control del glaucoma, evitando someter al paciente a dos intervenciones separadas.
Tratamiento médico
No existe ningún tratamiento farmacológico ni colirio capaz de revertir o frenar la progresión de las cataratas.
Una vez que el cristalino pierde su transparencia, la única solución efectiva es quirúrgica.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía de cataratas consiste en la extracción del cristalino opaco y su sustitución por una lente intraocular artificial. Esta lente permite restaurar la transparencia del sistema óptico del ojo y recuperar la visión.
La técnica estándar es la facoemulsificación, en la que el cristalino se fragmenta mediante ultrasonidos y se aspira a través de una pequeña incisión. Posteriormente se implanta una lente plegable que se adapta al interior del ojo sin necesidad de suturas en la mayoría de los casos.
Las lentes intraoculares pueden ser:
- Monofocales: proporcionan visión nítida a una distancia (habitualmente lejana).
- Tóricas: corrigen además el astigmatismo asociado.
- Multifocales o de rango extendido: permiten visión a diferentes distancias, reduciendo la dependencia de gafas.
La elección depende de la anatomía ocular, el estilo de vida del paciente y la salud visual global.
Estudio preoperatorio
En Clínica Vila realizamos un estudio preoperatorio exhaustivo con biometría óptica de alta precisión, topografía corneal y análisis completo del sistema visual.
Este estudio permite seleccionar la lente intraocular más adecuada para cada paciente, con el objetivo de personalizar al máximo el resultado visual.
La cirugía se realiza mediante facoemulsificación, una técnica mínimamente invasiva, segura y altamente precisa.
El objetivo no es únicamente eliminar las cataratas, sino optimizar la calidad visual global del paciente, reduciendo la dependencia de gafas siempre que sea posible y garantizando una recuperación visual estable y predecible.
Muchos pacientes perciben una mejoría importante desde el día siguiente a la cirugía.
Sin embargo, la recuperación completa depende de cada ojo y de cada paciente.
Lo habitual es que la visión continúe mejorando progresivamente durante las semanas posteriores hasta alcanzar su máxima estabilización.
La capsulotomía YAG es un procedimiento láser que permite recuperar la transparencia visual cuando aparece una opacificación de la cápsula posterior.
Mediante un láser de alta precisión realizamos una pequeña apertura circular en la zona central de la cápsula opacificada, permitiendo que la luz vuelva a llegar correctamente a la retina.
El procedimiento:
- Se realiza en consulta.
- No requiere quirófano.
- No requiere anestesia mediante inyecciones.
- Se realiza con gotas anestésicas.
- Suele durar apenas unos minutos.
El paciente se sienta frente al equipo láser de forma similar a una exploración oftalmológica habitual.
Tras el tratamiento puede regresar a casa prácticamente de inmediato.
La recuperación visual suele ser rápida y muchos pacientes notan mejoría en las primeras horas o durante los días siguientes.
La capsulotomía YAG es actualmente uno de los procedimientos más seguros y eficaces de la oftalmología y permite recuperar la visión perdida por la opacificación capsular de forma sencilla, rápida e indolora.
“La catarata no ha vuelto. La lente no está sucia. Lo que se ha opacificado es la cápsula que sostiene la lente.”
Es una expresión muy frecuente entre los pacientes, pero en realidad no es del todo correcta.
La lente intraocular implantada durante la cirugía de catarata no se ensucia, no se desgasta y no necesita ninguna limpieza.
Lo que ocurre es que, meses o años después de la cirugía, puede aparecer una opacificación de la cápsula posterior, una fina membrana transparente que sirve de soporte a la lente intraocular.
Cuando esta cápsula pierde transparencia, la visión puede volver a hacerse borrosa de forma progresiva, produciendo síntomas muy similares a los de la catarata original.
Por este motivo muchos pacientes creen que la lente se ha ensuciado, cuando en realidad lo que se ha opacificado es la cápsula que la rodea.
Se trata de una situación frecuente, completamente normal y fácilmente solucionable.
No.
La catarata consiste en la opacificación del cristalino natural y, una vez extraído, no puede volver a aparecer.
Sin embargo, algunos pacientes desarrollan con el tiempo una opacificación de la cápsula que sostiene la lente intraocular, fenómeno conocido popularmente como “catarata secundaria”.
No se trata realmente de una nueva catarata y puede solucionarse de forma rápida y sencilla mediante un tratamiento láser YAG realizado en consulta.
No.
Las lentes intraoculares están diseñadas para permanecer de forma permanente dentro del ojo.
Una vez implantadas, no requieren mantenimiento, no se desgastan y no suelen necesitar ser sustituidas.
En condiciones normales permanecen estables durante toda la vida.
En la mayoría de los casos sí.
No obstante, recomendamos evitar viajes importantes durante los primeros días para poder acudir a las revisiones programadas.
Si tienes previsto viajar, coméntalo durante la consulta para adaptar el calendario de seguimiento.
Recomendamos evitar el maquillaje de los ojos durante aproximadamente dos semanas tras la cirugía.
Esta medida ayuda a reducir el riesgo de irritación o infección durante el proceso de cicatrización inicial.
Posteriormente podrá retomarse de forma progresiva. Debe tenerse en cuenta que desmaquillarse puede afectar al ojo, al ejercer presión sobre el párpado cerrado.
Habitualmente puede realizarse desde los primeros días, procurando evitar que entre agua, jabón, laca o productos cosméticos directamente en los ojos durante la primera semana.
En caso de duda, siempre es preferible consultar con el equipo médico.
Las actividades físicas suaves, como caminar, suelen poder retomarse prácticamente desde el primer momento.
Para actividades deportivas más intensas recomendamos esperar aproximadamente entre una y dos semanas, dependiendo de la evolución de cada paciente.
Los deportes de contacto o con riesgo de traumatismo ocular pueden requerir un periodo de recuperación algo mayor.
Dependerá de la evolución visual de cada paciente.
Muchos pacientes recuperan una visión suficiente para conducir en pocos días, aunque la recomendación definitiva siempre deberá realizarla el oftalmólogo tras las revisiones postoperatorias.
Habitualmente desde los primeros días.
El uso de pantallas no perjudica la cirugía ni afecta a la lente implantada.
Simplemente recomendamos realizar descansos periódicos y utilizar correctamente el tratamiento con colirios pautado por el oftalmólogo.
La lectura suele retomarse muy pronto.
Muchos pacientes pueden leer desde los primeros días tras la intervención, aunque durante las primeras semanas es normal que la visión experimente pequeñas fluctuaciones mientras el ojo termina de estabilizarse.
Aunque los cálculos actuales son extraordinariamente precisos, ocasionalmente puede persistir una pequeña graduación residual.
Cuando esto ocurre existen diferentes opciones para mejorar el resultado visual.
Dependiendo del caso puede plantearse:
- Uso ocasional de gafas.
- Corrección mediante láser Excímer.
- Otras soluciones individualizadas.
Afortunadamente, la necesidad de tratamientos complementarios es poco frecuente.
No existe una lente perfecta para todos los pacientes.
La elección depende de numerosos factores:
- Estado del ojo.
- Graduación.
- Astigmatismo.
- Profesión.
- Hábitos de lectura.
- Uso de ordenador.
- Conducción nocturna.
- Actividad deportiva.
- Expectativas visuales.
Tras el estudio preoperatorio, el oftalmólogo te explicará las diferentes opciones y te recomendará la lente que mejor se adapte a tu caso.
Las lentes trifocales son actualmente las lentes que ofrecen un mayor grado de independencia de gafas.
La mayoría de los pacientes puede realizar gran parte de sus actividades cotidianas sin necesidad de corrección adicional.
Sin embargo, ninguna lente intraocular puede garantizar independencia absoluta de gafas en todas las situaciones y durante toda la vida.
Determinadas actividades muy exigentes, condiciones de iluminación especiales o características individuales pueden hacer recomendable el uso ocasional de gafas.
Por ello hablamos de reducir significativamente la dependencia de gafas, no de eliminarla de forma garantizada.
El objetivo de la cirugía es conseguir la mejor visión posible para cada paciente.
En la mayoría de los casos obtenemos una mejoría visual muy importante.
Sin embargo, el resultado final depende de múltiples factores:
- Estado previo del ojo.
- Presencia de enfermedades de retina.
- Glaucoma.
- Ojo seco.
- Astigmatismo.
- Cicatrización individual.
Por ello, aunque realizamos todos los cálculos y mediciones con la máxima precisión posible, ningún cirujano puede garantizar un resultado visual exacto al 100%.
Sí.
La cirugía de catarata es actualmente uno de los procedimientos quirúrgicos más realizados en todo el mundo y presenta unas tasas de éxito extraordinariamente elevadas.
Gracias a la tecnología actual, la experiencia de los cirujanos y los estrictos protocolos de seguridad, la gran mayoría de pacientes obtiene una excelente recuperación visual.
Como cualquier procedimiento quirúrgico, no está completamente exenta de riesgos, pero las complicaciones graves son poco frecuentes.
Durante la consulta preoperatoria te explicaremos de forma personalizada los beneficios y riesgos de la intervención.

