Unidad de miopía
Unidad de miopía
Una de las enfermedades oculares con mayor crecimiento en todo el mundo
Especialistas
Unidad de Miopía
La miopía es actualmente una de las enfermedades oculares con mayor crecimiento en todo el mundo. Hoy sabemos que no se trata únicamente de una graduación que obliga a utilizar gafas, sino de una enfermedad relacionada con el crecimiento excesivo del ojo
Cuanto mayor es ese crecimiento, mayor es también el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades oculares a lo largo de la vida.
Los pacientes con miopías elevadas presentan un mayor riesgo de padecer:
- Glaucoma.
- Desprendimiento de retina.
- Degeneración macular miópica.
- Agujero macular miópico.
- Catarata precoz.
Este riesgo aumenta progresivamente conforme aumenta la longitud del ojo y el número de dioptrías.
Por este motivo, el objetivo actual ya no es únicamente que el niño vea bien, sino intentar ralentizar el crecimiento ocular para reducir la probabilidad de desarrollar estas complicaciones en el futuro.
Cada dioptría que conseguimos evitar hoy puede representar una retina más sana, un menor riesgo de glaucoma y una mejor calidad visual durante toda la vida.
Una unidad médica altamente especializada
La Unidad de Miopía de Clínica Vila está dirigida por el Dr. Honorio Barranco, oftalmólogos con amplia experiencia en oftalmología pediátrica y estrabismo, que han desarrollado una dedicación específica al diagnóstico, seguimiento y control de la miopía progresiva infantil.
Se trata de una unidad diseñada específicamente para el estudio de niños con miopía y riesgo de progresión, aplicando los protocolos internacionales más actuales basados en las recomendaciones del International Myopia Institute y de las principales sociedades científicas de oftalmología pediátrica.
Nuestra filosofía es sencilla: cada dioptría que conseguimos evitar hoy puede significar un menor riesgo de enfermedad ocular mañana.
Mucho más que unas gafas
La Unidad de Miopía Infantil se ha desarrollado como un área de alta especialización médica, con tecnología específica, protocolos propios y seguimiento continuado por oftalmólogos dedicados al cuidado visual infantil.
La importancia del control oftalmológico
El control de la miopía no consiste únicamente en medir la graduación.
El oftalmólogo es el único especialista capacitado para valorar simultáneamente la graduación, el crecimiento ocular y la salud de todas las estructuras del ojo.
Durante las revisiones se realiza una evaluación completa que incluye:
- Estudio de la retina y la mácula.
- Valoración del nervio óptico y riesgo de glaucoma.
- Exploración del segmento anterior.
- Medición de la longitud axial ocular.
- Detección precoz de patologías asociadas a la miopía.
- Prescripción y supervisión de tratamientos médicos específicos.
Esta visión global permite ofrecer una atención más segura, precisa y personalizada.
Tecnología diagnóstica de última generación
La Unidad dispone de equipamiento específicamente orientado al seguimiento de la progresión miópica.
La evaluación incluye:
- Biometría ocular para medir el crecimiento del ojo.
- Topografía corneal.
- OCT de segmento anterior y posterior.
- Retinografía digital.
- Estudio optométrico completo.
- Informes individualizados de progresión.
Gracias a estas herramientas podemos detectar de forma objetiva si el ojo continúa creciendo y valorar la eficacia real de los tratamientos instaurados.
Tratamientos basados en la evidencia científica
La Unidad ofrece las estrategias personalizadas de control de miopía que han demostrado eficacia científica para ralentizar la progresión de la enfermedad.
Entre ellas:
- Lentes oftálmicas de control de miopía.
- Lentes de contacto específicas para control de miopía.
- Colirio de Atropina a bajas dosis.
- Modificación de hábitos visuales.
- Programas personalizados de seguimiento.
La elección del tratamiento se realiza de forma individualizada según la edad del niño, la velocidad de progresión, los antecedentes familiares y las características de cada caso.
Las pantallas no son la única causa de la miopía, pero el exceso de trabajo visual de cerca parece contribuir a su desarrollo y progresión.
Tabletas, móviles, ordenadores, lectura prolongada y otras actividades a corta distancia pueden favorecer la aparición de fatiga visual y aumentar el riesgo en niños predispuestos.
Por ello recomendamos realizar descansos frecuentes y combinar las actividades de cerca con tiempo al aire libre.
Sí.
La evidencia científica actual demuestra que los niños que pasan más tiempo al aire libre tienen menor riesgo de desarrollar miopía y, en algunos casos, una progresión más lenta.
Por ello recomendamos fomentar las actividades al exterior siempre que sea posible, combinándolas con hábitos visuales saludables.
Actualmente no existe ningún tratamiento capaz de curar la miopía o revertir completamente el crecimiento ocular ya producido.
El objetivo de los tratamientos actuales es ralentizar su progresión para intentar que el niño alcance la edad adulta con la menor graduación posible.
Por eso hablamos de control de la miopía y no de curación de la miopía.
Sí.
Cuando están correctamente indicadas y supervisadas por profesionales especializados, las lentes de contacto para control de miopía son una opción segura y eficaz.
La elección entre gafas, lentillas o atropina dependerá de la edad del niño, sus hábitos, su graduación y la velocidad de progresión.
Porque el objetivo del control de la miopía no es únicamente que vea bien hoy.
Las gafas corrigen la visión, pero no frenan necesariamente el crecimiento del ojo.
El seguimiento especializado nos permite vigilar la progresión de la miopía, valorar la eficacia de los tratamientos y reducir el riesgo de alcanzar graduaciones elevadas en el futuro.
En control de miopía, ver bien es importante.
Evitar que la miopía siga aumentando es todavía más importante.
Depende de la edad, la graduación y la velocidad de progresión.
En la mayoría de los casos recomendamos revisiones cada 6 meses para poder valorar con precisión la evolución de la graduación y, especialmente, el crecimiento axial del ojo.
Estas revisiones permiten adaptar los tratamientos cuando es necesario y comprobar que están siendo eficaces.
Sí.
Actualmente disponemos de lentes oftálmicas específicamente diseñadas para ralentizar el crecimiento ocular.
Numerosos estudios científicos han demostrado que determinadas lentes pueden reducir significativamente la progresión de la miopía en muchos pacientes.
No eliminan la miopía ni sustituyen a las revisiones, pero constituyen una herramienta muy eficaz dentro de una estrategia global de control.
La atropina utilizada para el control de la miopía se emplea en concentraciones muy bajas, muy inferiores a las utilizadas habitualmente para dilatar la pupila.
Por este motivo los efectos secundarios suelen ser leves y poco frecuentes.
Algunos pacientes pueden notar:
- Ligera dilatación pupilar.
- Mayor sensibilidad a la luz.
- Pequeña dificultad para enfocar de cerca.
La gran mayoría de niños tolera el tratamiento perfectamente y puede realizar su vida normal sin limitaciones.
Generalmente los tratamientos se mantienen mientras exista riesgo de progresión.
La miopía suele progresar principalmente durante la infancia y la adolescencia, aunque algunos pacientes continúan experimentando cambios durante los primeros años de la edad adulta.
Por ello, la decisión de suspender un tratamiento siempre debe individualizarse según la edad, la estabilidad de la graduación y la evolución de la longitud axial del ojo.
No existe una edad mínima estricta.
El tratamiento suele plantearse cuando se detecta una miopía con capacidad de progresión o cuando observamos un crecimiento ocular superior al esperado para la edad del niño.
Cuanto antes identifiquemos una progresión significativa, mayores serán las posibilidades de frenar su evolución.
Aunque muchas personas piensan que el dato más importante es el número de dioptrías, actualmente sabemos que el verdadero protagonista en la evolución de la miopía es el crecimiento del ojo.
La miopía aparece porque el ojo crece más de lo normal. Cuanto mayor es ese crecimiento, mayor es el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas a la alta miopía en la edad adulta.
Por este motivo, en las unidades modernas de control de miopía no nos limitamos a medir la graduación.
También realizamos mediciones periódicas de la longitud axial ocular, es decir, de la longitud real del ojo.
Este parámetro nos permite saber con precisión si el ojo continúa creciendo, incluso antes de que aparezcan cambios importantes en la graduación.
De hecho, dos niños pueden tener las mismas dioptrías y, sin embargo, presentar riesgos futuros diferentes si la longitud de sus ojos es distinta.
Por ello, el objetivo actual del control de la miopía no es únicamente reducir las dioptrías, sino ralentizar el crecimiento ocular para disminuir el riesgo de complicaciones futuras como:
- Desprendimiento de retina.
- Degeneración macular miópica.
- Glaucoma.
- Catarata precoz.
En definitiva, las dioptrías son importantes, pero lo realmente importante es controlar el crecimiento del ojo.
Por eso la biometría ocular y el seguimiento de la longitud axial se han convertido en herramientas fundamentales en el control moderno de la miopía.
Si los padres son miopes, ¿cuándo conviene revisar al niño por primera vez?
La miopía tiene un importante componente hereditario.
Cuando uno o ambos progenitores son miopes, el riesgo de que el niño también desarrolle miopía aumenta significativamente.
Por este motivo recomendamos realizar revisiones oftalmológicas periódicas desde edades tempranas, incluso aunque el niño no refiera problemas visuales.
La detección precoz permite identificar los primeros signos de progresión y actuar antes de que la miopía alcance graduaciones elevadas.
Porque la miopía es mucho más que una graduación.
Durante muchos años se consideró que el único objetivo era conseguir que el niño viera bien con gafas o lentes de contacto. Sin embargo, actualmente sabemos que la miopía es una enfermedad relacionada con el crecimiento excesivo del ojo y que puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas oculares importantes a lo largo de la vida.
El control moderno de la miopía no consiste únicamente en medir dioptrías.
También es necesario valorar:
- El crecimiento axial del ojo.
- El estado de la retina y la mácula.
- El riesgo de desprendimiento de retina.
- El nervio óptico y el riesgo de glaucoma.
- La salud de la córnea y del segmento anterior.
- La respuesta a los tratamientos instaurados.
El oftalmólogo es el único profesional capacitado para realizar una valoración completa de todas estas estructuras y detectar precozmente posibles complicaciones asociadas a la miopía.
Además, algunos tratamientos para el control de la miopía, como la atropina a bajas dosis, requieren supervisión médica y seguimiento especializado.
Por ello, en Clínica Vila entendemos el control de la miopía como un acto médico que va mucho más allá de la graduación.
Nuestro objetivo no es únicamente que el niño vea bien hoy.
Nuestro objetivo es intentar que llegue a la edad adulta con la menor miopía posible y con el menor riesgo de desarrollar enfermedades oculares en el futuro.

