La atropina utilizada para el control de la miopía se emplea en concentraciones muy bajas, muy inferiores a las utilizadas habitualmente para dilatar la pupila.

Por este motivo los efectos secundarios suelen ser leves y poco frecuentes.

Algunos pacientes pueden notar:

  • Ligera dilatación pupilar.
  • Mayor sensibilidad a la luz.
  • Pequeña dificultad para enfocar de cerca.

La gran mayoría de niños tolera el tratamiento perfectamente y puede realizar su vida normal sin limitaciones.