Unidad de catarata y presbicia
La experiencia del paciente en cirugía de catarata y presbicia
La experiencia del paciente en cirugía de catarata y presbicia
Antes de la cirugía
La cirugía de catarata y presbicia comienza mucho antes de entrar en quirófano.
El primer paso consiste en realizar un estudio oftalmológico completo que nos permita conocer con precisión las características de cada ojo y planificar la intervención de forma totalmente personalizada.
Durante esta valoración realizamos:
- Biometría ocular para el cálculo de la lente intraocular.
- Topografía corneal.
- Recuento endotelial.
- Estudio del segmento anterior.
- Exploración del fondo de ojo.
- OCT macular
- Graduación y valoración visual completa.
Una vez finalizado el estudio, el oftalmólogo revisará personalmente los resultados contigo y te explicará las distintas opciones disponibles.
La elección de la lente intraocular se realiza de forma individualizada teniendo en cuenta múltiples factores:
- Características anatómicas del ojo.
- Presencia o no de astigmatismo.
- Profesión.
- Aficiones.
- Hábitos de lectura.
- Uso de ordenador.
- Conducción nocturna.
- Expectativas visuales.
Nuestro objetivo no es implantar una lente determinada, sino recomendar la opción que mejor se adapte a las necesidades de cada paciente.
Preparación preoperatoria
Una vez decidido el tratamiento, nuestro equipo de Atención al Paciente te explicará todos los pasos a seguir y organizará las fechas de la cirugía.
Habitualmente intervenimos primero un ojo y, una o dos semana después, el segundo.
La cirugía se realiza en régimen de cirugía mayor ambulatoria, lo que permite ofrecer la máxima seguridad al paciente sin necesidad de ingreso hospitalario.
Por este motivo solicitaremos habitualmente analítica sanguínea y electrocardiograma, que traerás el día de la intervención
Además, nuestro equipo de Atención al Paciente te explicará detalladamente el tratamiento previo a la cirugía para conseguir una adecuada dilatación pupilar para facilitar la intervención.
Recibirás instrucciones precisas sobre cuándo comenzar cada medicación y cómo administrarla correctamente.
El día de la cirugía acudirás a la clínica con el ojo que va a ser intervenido ya dilatado según las indicaciones recibidas.
También se decidirá el tipo de anestesia más adecuado para cada paciente.
Dependiendo de las características del ojo, del paciente y de la cirugía prevista, podrá realizarse medianten gotas o mediante infiltración.
El día de la cirugía
El día de la intervención llegarás al área quirúrgica donde nuestro equipo te acompañará durante todo el proceso.
Antes de entrar en quirófano:
- Te colocarás la bata quirúrgica.
- Te pondremos gorro y protección para el calzado.
- Verificaremos nuevamente todos los datos de seguridad.
- Confirmaremos la lente intraocular seleccionada para tu ojo.
Posteriormente accederás al quirófano.
El anestesista permanecerá contigo durante todo el procedimiento para garantizar tu comodidad y tranquilidad.
Muchos pacientes llegan con cierta inquietud y se sorprenden de lo relajada y confortable que resulta finalmente la experiencia.
La cirugía se realiza tumbado cómodamente en una camilla.
Durante la intervención únicamente tendrás que seguir indicaciones sencillas y mirar una luz cuando el cirujano lo solicite.
La cirugía suele durar aproximadamente unos 15 minutos por ojo, aunque en ocasiones puede extenderse más
Mediante microincisiones se extrae el cristalino y se implanta la lente intraocular previamente calculada para ese paciente.
La intervención es indolora y se realiza con monitorización continua durante todo el procedimiento.
Después de la cirugía
Tras finalizar la intervención pasarás a la zona de recuperación.
Poco después podrás reunirte con tus familiares o acompañantes.
Antes del alta, el cirujano explicará personalmente cómo ha transcurrido la cirugía y resolverá cualquier duda.
La mayoría de los pacientes se sorprende por la rapidez y comodidad del proceso.
La primera revisión
La primera revisión se realiza habitualmente al día siguiente de la intervención.
Durante esta visita comprobamos:
- La correcta posición de la lente intraocular.
- La presión intraocular.
- La estanqueidad de las incisiones quirúrgicas.
- La transparencia corneal.
- La evolución visual inicial.
Si todo evoluciona correctamente, el paciente continúa con el tratamiento pautado mediante colirios y puede retomar progresivamente sus actividades habituales.
En muchos casos, durante esta visita ya se confirma la fecha definitiva para la cirugía del segundo ojo, que habitualmente se realiza entre una y dos semanas después.
Recuperación visual
La recuperación visual suele ser rápida.
Muchos pacientes perciben una mejoría significativa de la visión desde las primeras horas tras la intervención y experimentan una mejora aún mayor durante los días siguientes.
La velocidad de recuperación depende de múltiples factores:
- Estado previo del ojo.
- Tipo de catarata.
- Presencia de enfermedades asociadas.
- Tipo de lente implantada.
En la mayoría de los casos puede retomarse una vida prácticamente normal en muy pocos días.
Una de las cirugías más satisfactorias de la oftalmología
La cirugía moderna de catarata y presbicia no solo permite recuperar la transparencia del cristalino.
También ofrece la posibilidad de reducir significativamente la dependencia de gafas y mejorar la calidad visual global del paciente.
Por ello, se trata de una de las intervenciones con mayor impacto positivo sobre la calidad de vida y una de las cirugías con mayor grado de satisfacción para los pacientes.
La cirugía refractiva debe plantearse siempre pensando en toda la vida visual del paciente.
Por eso no solo valoramos el resultado inmediato, sino también qué opciones tendremos disponibles dentro de 10, 20 o 30 años.
En muchas ocasiones, la mejor técnica no es necesariamente la más rápida o la más conocida, sino aquella que ofrece la mejor combinación de seguridad, calidad visual y posibilidades futuras para cada paciente.
La cirugía corrige la graduación existente en el momento de la intervención, pero no puede impedir completamente los cambios naturales que pueden producirse con el paso de los años.
Por este motivo es fundamental que la graduación sea estable antes de plantear una cirugía refractiva.
Los pacientes con miopías elevadas o con tendencia a progresar pueden beneficiarse especialmente de técnicas como las lentes ICL, que permiten una mayor flexibilidad futura.
Todas las personas desarrollan catarata con el envejecimiento, independientemente de que se hayan sometido o no a cirugía refractiva.
En pacientes operados con láser (PRK o LASIK), la futura cirugía de catarata puede realizarse con normalidad.
En pacientes portadores de lentes ICL, cuando aparezca una catarata será necesario retirar previamente la lente ICL durante la misma cirugía e implantar posteriormente una lente intraocular definitiva.
Se trata de una situación perfectamente conocida y prevista dentro de la evolución natural del ojo.
Sí.
Aunque la gran mayoría de pacientes obtiene una corrección estable y satisfactoria durante muchos años, existen situaciones en las que puede ser necesario realizar algún ajuste adicional o un nuevo procedimiento.
Las posibilidades dependen de la técnica utilizada inicialmente.
Si me he operado con PRK o LASIK
En ocasiones puede persistir una pequeña graduación residual o producirse cambios refractivos con el paso de los años.
Cuando las características de la córnea lo permiten, es posible realizar un retratamiento con láser para afinar el resultado visual.
Por este motivo realizamos controles postoperatorios y valoramos siempre la estabilidad de la graduación antes de plantear cualquier retoque.
Afortunadamente, la necesidad de retratamiento es poco frecuente.
Si llevo lentes ICL
Una de las grandes ventajas de las lentes ICL es que son una técnica reversible.
La lente permanece dentro del ojo, pero puede retirarse o sustituirse si fuera necesario.
Aunque es poco habitual, si con el paso de los años aparecieran cambios significativos de graduación, puede plantearse el recambio por otra lente con diferente potencia.
Esta característica convierte a las ICL en una de las técnicas refractivas más flexibles y personalizables disponibles actualmente.
No existe una técnica mejor para todos los pacientes.
La mejor técnica es aquella que ofrece la máxima seguridad y la mejor calidad visual para cada ojo.
Por eso realizamos un estudio personalizado y dedicamos tiempo a explicar las ventajas e inconvenientes de cada opción antes de tomar una decisión conjunta.
Nuestro objetivo no es realizar una técnica concreta.
Nuestro objetivo es recomendar la mejor cirugía para tus ojos.
Como cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía refractiva no está completamente exenta de riesgos.
Afortunadamente, las complicaciones graves son extraordinariamente poco frecuentes.
La complicación potencial más importante es la infección ocular.
Por este motivo todas las intervenciones se realizan en un entorno quirúrgico con estrictos protocolos de esterilidad, asepsia y antisepsia, además de utilizar tratamiento antibiótico preventivo.
La selección adecuada del paciente, la experiencia del equipo quirúrgico y el seguimiento postoperatorio permiten que estas cirugías presenten actualmente unos niveles de seguridad extraordinariamente elevados.
La cirugía corrige la graduación existente en el momento de la intervención.
Sin embargo, si la miopía o la hipermetropía todavía no estaban completamente estabilizadas, pueden producirse pequeños cambios con el paso de los años.
Por este motivo realizamos un estudio preoperatorio muy riguroso y seleccionamos cuidadosamente el momento adecuado para la cirugía
Sí.
Todas las técnicas requieren tratamiento postoperatorio mediante colirios.
Habitualmente utilizamos combinaciones de antibióticos y antiinflamatorios durante varias semanas.
La duración exacta dependerá de la técnica empleada y de la evolución individual de cada paciente.
Seguir correctamente el tratamiento es una parte muy importante del éxito quirúrgico.
El empleo de lágrimas artificiales es recomendable durante el postoperatorio
Habitualmente intervenimos cada ojo en días distintos, separados aproximadamente una semana.
Durante ese periodo:
- Puedes utilizar tu lente de contacto habitual en el ojo pendiente de cirugía.
- Si utilizas gafas, puede colocarse un cristal neutro en el ojo ya operado para mejorar el confort visual.
- Puedes realizar la mayoría de las actividades habituales siguiendo las recomendaciones indicadas por el equipo médico.
La mayoría de los pacientes se adapta muy bien a esta situación temporal.
Tras una cirugía PRK o LASIK
Las actividades físicas suaves suelen poder retomarse aproximadamente a partir de la primera semana.
Los deportes de contacto o actividades con riesgo de traumatismo ocular pueden requerir más tiempo.
Tras una cirugía ICL
Recomendamos evitar esfuerzos físicos intensos durante las primeras dos o tres semanas.
Posteriormente la gran mayoría de pacientes puede volver progresivamente a toda su actividad deportiva habitual.
Cada caso es diferente y el cirujano indicará las recomendaciones específicas en función de la evolución postoperatoria.
Depende de la técnica y del tipo de trabajo.
Tras una cirugía LASIK o ICL muchos pacientes pueden reincorporarse a actividades de oficina en pocos días. En la PRK la recuperación suele ser algo más lenta y habitualmente recomendamos varios días de reposo visual.
Durante la consulta preoperatoria te orientaremos específicamente según tu profesión.
Depende de la técnica utilizada.
LASIK
El postoperatorio suele ser muy cómodo.
Puede existir algo de lagrimeo, sensación de arenilla o visión ligeramente borrosa durante las primeras horas, pero la recuperación visual es muy rápida.
ICL
La recuperación suele ser extraordinariamente cómoda.
La mayoría de los pacientes experimentan una mejoría visual importante desde el día siguiente a la intervención y apenas presentan molestias.
PRK
Es la técnica con un postoperatorio más exigente.
Durante los primeros días es habitual presentar:
- Lagrimeo.
- Fotofobia.
- Sensación de cuerpo extraño.
- Visión borrosa.
- Molestias o momentos de dolor.
Para minimizar estas molestias pautamos medicación específica y recomendamos descansar durante las primeras 24-48 horas.
La buena noticia es que estas molestias son temporales y forman parte del proceso normal de cicatrización.
No.
Nuestro objetivo es que toda la experiencia quirúrgica sea lo más cómoda posible.
Las intervenciones se realizan con anestesia adecuada y los pacientes habitualmente describen la cirugía como una experiencia mucho más sencilla de lo que habían imaginado.
La cirugía en sí misma no duele.
La única técnica que puede asociar molestias relevantes durante el postoperatorio es la PRK, debido al proceso de cicatrización de la superficie corneal.
No. Tanto la cirugía láser (PRK o LASIK) como la implantación de lentes ICL son procedimientos rápidos.
La intervención suele durar entre 5 y 10 minutos por ojo y raramente supera los 15 minutos en total.
La mayor parte del tiempo que el paciente permanece en la clínica corresponde a la preparación preoperatoria y al periodo de recuperación posterior.

