Es una expresión muy frecuente entre los pacientes, pero en realidad no es del todo correcta.

La lente intraocular implantada durante la cirugía de catarata no se ensucia, no se desgasta y no necesita ninguna limpieza.

Lo que ocurre es que, meses o años después de la cirugía, puede aparecer una opacificación de la cápsula posterior, una fina membrana transparente que sirve de soporte a la lente intraocular.

Cuando esta cápsula pierde transparencia, la visión puede volver a hacerse borrosa de forma progresiva, produciendo síntomas muy similares a los de la catarata original.

Por este motivo muchos pacientes creen que la lente se ha ensuciado, cuando en realidad lo que se ha opacificado es la cápsula que la rodea.

Se trata de una situación frecuente, completamente normal y fácilmente solucionable.