Sí, aunque no es lo más frecuente.

La cirugía corrige la posición del párpado en el momento de la intervención, pero los tejidos continúan envejeciendo y pueden seguir produciéndose cambios con el paso de los años.

Además, algunas enfermedades neurológicas o musculares pueden favorecer nuevas caídas del párpado.

Afortunadamente, la mayoría de los pacientes mantiene una mejoría estable durante mucho tiempo.