Recomendamos valoración oftalmológica cuando una lesión:

  • Crece progresivamente.
  • Cambia de forma o color.
  • Sangra con facilidad.
  • Presenta costras persistentes.
  • Produce molestias o irritación.
  • No desaparece con el tiempo.

La mayoría de las lesiones son benignas, pero un diagnóstico precoz siempre es la mejor opción.