Unidad de cirugía refractiva
La experiencia de un paciente PRK
La experiencia de un paciente PRK
Antes de la cirugía
La cirugía refractiva comienza mucho antes de entrar en quirófano. En Clínica Vila realizamos un estudio preoperatorio exhaustivo para conocer todos los detalles de tus ojos y determinar cuál es la técnica más adecuada para ti.
Durante esta valoración realizamos:
- Topografía corneal.
- OCT de segmento anterior.
- OCT de segmento posterior.
- Recuento endotelial.
- Refracción exacta bajo dilatación pupilar.
- Estudio completo del segmento anterior.
- Exploración detallada del fondo de ojo.
Una vez completadas las pruebas, el oftalmólogo revisa personalmente todos los resultados contigo.
Juntos valoraremos cuál es la mejor opción quirúrgica teniendo en cuenta no solo las pruebas realizadas, sino también aspectos tan importantes como tu edad, profesión, actividades deportivas, aficiones, expectativas visuales y estilo de vida. Nuestro objetivo no es realizar una técnica concreta, sino recomendar la mejor opción para cada paciente.
Tras tomar la decisión, nuestro equipo de Atención al Paciente te explicará todos los pasos siguientes, resolverá las dudas administrativas y organizará la fecha de la intervención.
El día de la cirugía
El día de la intervención llegarás al área quirúrgica donde nuestro personal te acompañará durante todo el proceso.
Antes de entrar en quirófano:
- Te administraremos las gotas necesarias para preparar los ojos.
- Te colocarás la bata quirúrgica.
- Te pondremos gorro y protección para el calzado.
- Verificaremos nuevamente todos tus datos y el tratamiento planificado.
Posteriormente accederás al quirófano. La intervención se realiza tumbado cómodamente en una camilla. Durante la cirugía únicamente tendrás que mirar una luz de fijación siguiendo las indicaciones del cirujano. El procedimiento es completamente indoloro gracias a la anestesia tópica mediante gotas. La cirugía suele durar menos de cinco minutos por ojo.
Primero se interviene un ojo y posteriormente el otro. Al finalizar colocamos una lente de contacto terapéutica sobre cada córnea para favorecer la cicatrización y aumentar el confort durante los primeros días.
Tras la intervención pasarás a la zona de recuperación, donde podrás reunirte con tus familiares o acompañantes.Antes del alta, el cirujano explicará personalmente cómo ha transcurrido la cirugía y resolverá cualquier duda.
Los primeros días
Los dos primeros días suelen ser la fase más incómoda de la recuperación.
Es normal presentar:
- Sensación de arenilla o cuerpo extraño.
- Lagrimeo.
- Fotofobia.
- Visión borrosa.
- Molestias y/o momentos de dolor variable según cada paciente.
Para minimizar estas molestias pautamos un tratamiento específico que debe seguirse cuidadosamente.
Además, recomendamos:
- Utilizar las gotas según las indicaciones.
- Aplicar frío local sobre los párpados mediante compresas o gel frío.
- Descansar con los ojos cerrados siempre que resulte confortable.
- Evitar esfuerzos visuales intensos.
Muchos pacientes encuentran especialmente agradable escuchar música, radio o podcasts durante este periodo.
Afortunadamente, esta fase suele mejorar de forma muy significativa entre el primer y segundo día tras la cirugía.
Las revisiones
La primera revisión se realiza al día siguiente de la intervención. En ella comprobamos que la evolución es correcta y resolvemos las dudas que puedan surgir. Posteriormente, entre el tercer y quinto día, realizamos una nueva revisión en la que retiramos las lentes de contacto terapéuticas. En ese momento la recuperación visual suele ser todavía parcial. La mayoría de los pacientes alcanzan aproximadamente entre un 50% y un 70% de su visión final, aunque existe una gran variabilidad individual.
Recuperación visual
La PRK ofrece excelentes resultados visuales, pero requiere algo más de paciencia que otras técnicas. La velocidad de recuperación depende de múltiples factores, especialmente de la capacidad de cicatrización de cada persona. Algunos pacientes recuperan la visión rápidamente en pocos días, mientras que otros pueden necesitar algo más de tiempo para alcanzar la máxima calidad visual. Lo habitual es que a partir del cuarto o quinto día ya pueda realizarse una vida relativamente normal.
Posteriormente la visión continúa mejorando progresivamente durante las semanas siguientes hasta alcanzar la estabilidad definitiva.
La principal ventaja de la PRK es que, una vez completada la recuperación, los resultados visuales son excelentes, con una técnica que no requiere realizar ningún corte corneal y que preserva mejor la estructura natural de la córnea.
La cirugía refractiva debe plantearse siempre pensando en toda la vida visual del paciente.
Por eso no solo valoramos el resultado inmediato, sino también qué opciones tendremos disponibles dentro de 10, 20 o 30 años.
En muchas ocasiones, la mejor técnica no es necesariamente la más rápida o la más conocida, sino aquella que ofrece la mejor combinación de seguridad, calidad visual y posibilidades futuras para cada paciente.
La cirugía corrige la graduación existente en el momento de la intervención, pero no puede impedir completamente los cambios naturales que pueden producirse con el paso de los años.
Por este motivo es fundamental que la graduación sea estable antes de plantear una cirugía refractiva.
Los pacientes con miopías elevadas o con tendencia a progresar pueden beneficiarse especialmente de técnicas como las lentes ICL, que permiten una mayor flexibilidad futura.
Todas las personas desarrollan catarata con el envejecimiento, independientemente de que se hayan sometido o no a cirugía refractiva.
En pacientes operados con láser (PRK o LASIK), la futura cirugía de catarata puede realizarse con normalidad.
En pacientes portadores de lentes ICL, cuando aparezca una catarata será necesario retirar previamente la lente ICL durante la misma cirugía e implantar posteriormente una lente intraocular definitiva.
Se trata de una situación perfectamente conocida y prevista dentro de la evolución natural del ojo.
Sí.
Aunque la gran mayoría de pacientes obtiene una corrección estable y satisfactoria durante muchos años, existen situaciones en las que puede ser necesario realizar algún ajuste adicional o un nuevo procedimiento.
Las posibilidades dependen de la técnica utilizada inicialmente.
Si me he operado con PRK o LASIK
En ocasiones puede persistir una pequeña graduación residual o producirse cambios refractivos con el paso de los años.
Cuando las características de la córnea lo permiten, es posible realizar un retratamiento con láser para afinar el resultado visual.
Por este motivo realizamos controles postoperatorios y valoramos siempre la estabilidad de la graduación antes de plantear cualquier retoque.
Afortunadamente, la necesidad de retratamiento es poco frecuente.
Si llevo lentes ICL
Una de las grandes ventajas de las lentes ICL es que son una técnica reversible.
La lente permanece dentro del ojo, pero puede retirarse o sustituirse si fuera necesario.
Aunque es poco habitual, si con el paso de los años aparecieran cambios significativos de graduación, puede plantearse el recambio por otra lente con diferente potencia.
Esta característica convierte a las ICL en una de las técnicas refractivas más flexibles y personalizables disponibles actualmente.
No existe una técnica mejor para todos los pacientes.
La mejor técnica es aquella que ofrece la máxima seguridad y la mejor calidad visual para cada ojo.
Por eso realizamos un estudio personalizado y dedicamos tiempo a explicar las ventajas e inconvenientes de cada opción antes de tomar una decisión conjunta.
Nuestro objetivo no es realizar una técnica concreta.
Nuestro objetivo es recomendar la mejor cirugía para tus ojos.
Como cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía refractiva no está completamente exenta de riesgos.
Afortunadamente, las complicaciones graves son extraordinariamente poco frecuentes.
La complicación potencial más importante es la infección ocular.
Por este motivo todas las intervenciones se realizan en un entorno quirúrgico con estrictos protocolos de esterilidad, asepsia y antisepsia, además de utilizar tratamiento antibiótico preventivo.
La selección adecuada del paciente, la experiencia del equipo quirúrgico y el seguimiento postoperatorio permiten que estas cirugías presenten actualmente unos niveles de seguridad extraordinariamente elevados.
La cirugía corrige la graduación existente en el momento de la intervención.
Sin embargo, si la miopía o la hipermetropía todavía no estaban completamente estabilizadas, pueden producirse pequeños cambios con el paso de los años.
Por este motivo realizamos un estudio preoperatorio muy riguroso y seleccionamos cuidadosamente el momento adecuado para la cirugía
Sí.
Todas las técnicas requieren tratamiento postoperatorio mediante colirios.
Habitualmente utilizamos combinaciones de antibióticos y antiinflamatorios durante varias semanas.
La duración exacta dependerá de la técnica empleada y de la evolución individual de cada paciente.
Seguir correctamente el tratamiento es una parte muy importante del éxito quirúrgico.
El empleo de lágrimas artificiales es recomendable durante el postoperatorio
Habitualmente intervenimos cada ojo en días distintos, separados aproximadamente una semana.
Durante ese periodo:
- Puedes utilizar tu lente de contacto habitual en el ojo pendiente de cirugía.
- Si utilizas gafas, puede colocarse un cristal neutro en el ojo ya operado para mejorar el confort visual.
- Puedes realizar la mayoría de las actividades habituales siguiendo las recomendaciones indicadas por el equipo médico.
La mayoría de los pacientes se adapta muy bien a esta situación temporal.
Tras una cirugía PRK o LASIK
Las actividades físicas suaves suelen poder retomarse aproximadamente a partir de la primera semana.
Los deportes de contacto o actividades con riesgo de traumatismo ocular pueden requerir más tiempo.
Tras una cirugía ICL
Recomendamos evitar esfuerzos físicos intensos durante las primeras dos o tres semanas.
Posteriormente la gran mayoría de pacientes puede volver progresivamente a toda su actividad deportiva habitual.
Cada caso es diferente y el cirujano indicará las recomendaciones específicas en función de la evolución postoperatoria.
Depende de la técnica y del tipo de trabajo.
Tras una cirugía LASIK o ICL muchos pacientes pueden reincorporarse a actividades de oficina en pocos días. En la PRK la recuperación suele ser algo más lenta y habitualmente recomendamos varios días de reposo visual.
Durante la consulta preoperatoria te orientaremos específicamente según tu profesión.
Depende de la técnica utilizada.
LASIK
El postoperatorio suele ser muy cómodo.
Puede existir algo de lagrimeo, sensación de arenilla o visión ligeramente borrosa durante las primeras horas, pero la recuperación visual es muy rápida.
ICL
La recuperación suele ser extraordinariamente cómoda.
La mayoría de los pacientes experimentan una mejoría visual importante desde el día siguiente a la intervención y apenas presentan molestias.
PRK
Es la técnica con un postoperatorio más exigente.
Durante los primeros días es habitual presentar:
- Lagrimeo.
- Fotofobia.
- Sensación de cuerpo extraño.
- Visión borrosa.
- Molestias o momentos de dolor.
Para minimizar estas molestias pautamos medicación específica y recomendamos descansar durante las primeras 24-48 horas.
La buena noticia es que estas molestias son temporales y forman parte del proceso normal de cicatrización.
No.
Nuestro objetivo es que toda la experiencia quirúrgica sea lo más cómoda posible.
Las intervenciones se realizan con anestesia adecuada y los pacientes habitualmente describen la cirugía como una experiencia mucho más sencilla de lo que habían imaginado.
La cirugía en sí misma no duele.
La única técnica que puede asociar molestias relevantes durante el postoperatorio es la PRK, debido al proceso de cicatrización de la superficie corneal.
No. Tanto la cirugía láser (PRK o LASIK) como la implantación de lentes ICL son procedimientos rápidos.
La intervención suele durar entre 5 y 10 minutos por ojo y raramente supera los 15 minutos en total.
La mayor parte del tiempo que el paciente permanece en la clínica corresponde a la preparación preoperatoria y al periodo de recuperación posterior.

