Durante los primeros meses de vida una de las causas más frecuentes de lagrimeo es la obstrucción congénita de la vía lagrimal.

Estos niños suelen presentar:

  • Lagrimeo continuo.
  • Ojo húmedo.
  • Secreciones frecuentes.
  • Legañas repetidas.

Afortunadamente, la mayoría de los casos se resuelve espontáneamente durante el primer año de vida.

Mientras tanto, el oftalmólogo puede recomendar masajes específicos y seguimiento periódico.