El glaucoma congénito es una enfermedad poco frecuente pero potencialmente grave que aparece durante los primeros meses o años de vida.

Se produce por una alteración en el drenaje del humor acuoso que provoca un aumento de la presión intraocular.

Los síntomas más característicos son:

  • Lagrimeo intenso.
  • Fotofobia (molestia importante con la luz).
  • Blefaroespasmo (el niño mantiene los ojos cerrados).
  • Aumento del tamaño ocular.
  • Opacidad corneal.

El diagnóstico precoz es fundamental, ya que el tratamiento temprano mejora significativamente el pronóstico visual.