Las pantallas no producen por sí solas enfermedades oculares graves, pero su uso excesivo se relaciona con:

  • Fatiga visual.
  • Menor tiempo al aire libre.
  • Mayor riesgo de desarrollo y progresión de la miopía.

Por ello recomendamos limitar el tiempo de pantallas según la edad del niño y fomentar las actividades al aire libre siempre que sea posible.