Aunque cada niño es diferente, recomendamos revisiones especialmente en las siguientes situaciones:

  • Antecedentes familiares de estrabismo u ojo vago.
  • Prematuridad.
  • Sospecha de problemas visuales.
  • Dificultades escolares.
  • Miopía progresiva.
  • Desviación ocular.

Muchas enfermedades infantiles pueden tratarse con éxito si se detectan precozmente, de ahí la importancia de las revisiones oftalmológicas periódicas.