Sí.
Algunos tratamientos, especialmente determinados análogos de prostaglandinas, pueden producir:
- Enrojecimiento ocular.
- Sensación de irritación.
- Oscurecimiento de la piel periocular.
- Mayor crecimiento de las pestañas.
En la mayoría de los casos estos efectos son leves y no obligan a suspender el tratamiento.
Si aparecen molestias importantes, existen alternativas terapéuticas que pueden valorarse durante la consulta.


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