La recuperación visual tras un desprendimiento de retina es muy variable y depende de múltiples factores.

El más importante es si la mácula, la parte central de la retina responsable de la visión fina, se encontraba ya desprendida o no en el momento de la cirugía.

Cuando la mácula todavía no se ha afectado, el pronóstico visual suele ser significativamente mejor.

Por este motivo el diagnóstico precoz y el tratamiento quirúrgico rápido son fundamentales.

El tiempo que la retina permanece desprendida puede condicionar directamente el resultado visual final.

Aunque la recuperación anatómica suele ser rápida, la recuperación visual completa puede prolongarse durante semanas o incluso meses dependiendo de cada caso.