Generalmente los tratamientos se mantienen mientras exista riesgo de progresión.
La miopía suele progresar principalmente durante la infancia y la adolescencia, aunque algunos pacientes continúan experimentando cambios durante los primeros años de la edad adulta.
Por ello, la decisión de suspender un tratamiento siempre debe individualizarse según la edad, la estabilidad de la graduación y la evolución de la longitud axial del ojo.


Leave A Comment