No.
Y precisamente ahí radica uno de los principales problemas de las enfermedades retinianas.
La retina es un tejido nervioso altamente especializado que carece de receptores del dolor. Esto significa que muchas enfermedades potencialmente graves pueden desarrollarse sin producir molestias ni dolor ocular.
Por este motivo, patologías como:
- Desgarros retinianos.
- Desprendimientos de retina.
- Degeneración macular.
- Hemorragias vítreas.
- Retinopatía diabética.
pueden comenzar únicamente con síntomas visuales.
Los pacientes suelen notar:
- Aparición de moscas volantes.
- Destellos luminosos.
- Deformación de las imágenes.
- Visión borrosa.
- Pérdida de visión.
- Aparición de una sombra o cortina en el campo visual.
Pero habitualmente no experimentan dolor.
Por ello, la ausencia de dolor nunca debe interpretarse como una señal de tranquilidad cuando aparece un cambio visual repentino.
Una revisión oftalmológica precoz puede marcar la diferencia entre conservar o perder visión.
La retina no suele avisar con dolor. Lo hace con cambios en la visión. Y esos cambios nunca deben ignorarse.


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