Sí.
Aunque la gran mayoría de pacientes obtiene una corrección estable y satisfactoria durante muchos años, existen situaciones en las que puede ser necesario realizar algún ajuste adicional o un nuevo procedimiento.
Las posibilidades dependen de la técnica utilizada inicialmente.
Si me he operado con PRK o LASIK
En ocasiones puede persistir una pequeña graduación residual o producirse cambios refractivos con el paso de los años.
Cuando las características de la córnea lo permiten, es posible realizar un retratamiento con láser para afinar el resultado visual.
Por este motivo realizamos controles postoperatorios y valoramos siempre la estabilidad de la graduación antes de plantear cualquier retoque.
Afortunadamente, la necesidad de retratamiento es poco frecuente.
Si llevo lentes ICL
Una de las grandes ventajas de las lentes ICL es que son una técnica reversible.
La lente permanece dentro del ojo, pero puede retirarse o sustituirse si fuera necesario.
Aunque es poco habitual, si con el paso de los años aparecieran cambios significativos de graduación, puede plantearse el recambio por otra lente con diferente potencia.
Esta característica convierte a las ICL en una de las técnicas refractivas más flexibles y personalizables disponibles actualmente.


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