La DMAE afecta principalmente a la visión central.

No suele producir una ceguera total, ya que habitualmente la visión periférica permanece conservada.

Sin embargo, sí puede dificultar enormemente actividades como leer, conducir o reconocer rostros.

Afortunadamente los tratamientos actuales permiten controlar muchos casos de DMAE húmeda y han mejorado de forma extraordinaria el pronóstico visual de estos pacientes.