Esta es una de las preguntas más frecuentes en glaucoma y, curiosamente, una de las más difíciles de responder con una única cifra.
Tradicionalmente se considera que una presión intraocular entre 10 y 21 mmHg se encuentra dentro de los límites normales.
Sin embargo, hoy sabemos que no existe una presión “perfecta” válida para todos los pacientes.
Hay personas que desarrollan glaucoma con presiones de 16 o 17 mmHg, mientras que otras pueden mantener presiones superiores sin presentar daño en el nervio óptico.
Por este motivo, en glaucoma hablamos más de presión objetivo que de presión normal.
La presión objetivo es aquella presión a partir de la cual consideramos que el nervio óptico tiene las mayores posibilidades de permanecer estable a lo largo del tiempo.
Esta presión es diferente para cada paciente y depende de múltiples factores:
- Estado del nervio óptico.
- Campo visual.
- Edad.
- Velocidad de progresión.
- Espesor corneal.
- Factores vasculares asociados.
Por ello, dos pacientes con la misma presión ocular pueden necesitar tratamientos completamente diferentes.
En la Unidad de Glaucoma no tratamos únicamente un número.
Tratamos un nervio óptico.
Nuestro objetivo no es conseguir una presión determinada, sino encontrar la presión adecuada para proteger la visión de cada paciente durante toda su vida.


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