Depende.

Algunos pacientes consiguen suspender completamente la medicación tras la cirugía.

Otros necesitan menos colirios que antes de la intervención.

Y algunos continúan necesitando tratamiento médico complementario para mantener la presión controlada.

El objetivo principal de la cirugía no es eliminar las gotas, sino preservar el nervio óptico y evitar la progresión de la enfermedad.

Si además conseguimos reducir la dependencia de medicación, consideramos que es un beneficio añadido.